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  • Marissa Galvan

¿Qué tiene la paja en común con el trigo?

Trigo y paja

El pasaje que acabamos de leer en Jeremías pertenece a una larga línea de tradición profética que denuncia la profecía falsa que busca desviar al pueblo de la voluntad de Dios.


Jeremías está condenando a esos profetas que parecen estar diciendo lo que a la gente le gusta escuchar, en lugar de lo que Dios quiere decirles. Dios hace una pregunta curiosa que me llamó la atención. En inglés, una de las versiones de la Biblia pregunta: ¿Qué tiene en común la paja con el trigo? En español, la pregunta es diferente: “¿Qué tiene que ver la paja con el trigo?”



Lo cierto es que la paja y el trigo tienen mucho en común. En un artículo llamado "¿Cuál es la diferencia entre el heno y la paja?" hay una definición sobre la relación entre la paja y el trigo que dice que la paja se refiere al material vegetal que queda después de la cosecha de granos como el trigo y la cebada. Los tallos que quedan se convierten en paja. La mayor parte de la nutrición de los cultivos de cereales se encuentra en el grano. Los tallos que quedan, la paja, generalmente es de muy baja calidad y no muy saludable para los animales.


Entonces, podemos entender que la paja y el trigo son la misma planta… pero son partes diferentes de la misma planta que tienen diferentes tipos de uso. El trigo se usa para hacer cosas como pan, pasteles, pasta y pizza, y ha sido el principal cultivo de cereales desde el siglo XVIII. La paja se usa… para alimentar a las vacas, entre otras cosas.


Entonces tal vez la pregunta en la versión de la Biblia en español puede ser la pregunta que guíe nuestra reflexión en la mañana de hoy: “¿Qué tiene que ver la paja con el trigo?” especialmente en lo que se refiere a la definición y la obra de un profeta que este pasaje presenta.


«¡He soñado! ¡He soñado!» vs. la Palabra de Dios

Jeremías tiene un gran problema con la paja en este pasaje. Él parece utilizar la paja para referirse a los profetas que quieren agradar a sus líderes diciendo que Dios quiere lo mejor para ellos y que están haciendo un buen trabajo. Llamémoslos «profetas de paja» de ahora en adelante. El trigo entonces se refiere a los profetas que tienen la palabra de Dios y la proclaman.


Cuando leemos acerca de los profetas, asumimos que solo hay uno en cada lugar. La realidad es que los reyes tenían varios consejeros y profetas en la corte, y, al igual que hoy, había algunos que transmitían el mensaje de Dios y otros que eran, como se les llama en Puerto Rico, «lambe ojos», gente que lo único que quiere es ganarse la aprobación de las otras personas para aprovecharse de ellas.


En el pasaje, se puede notar la diferencia entre los profetas de paja y los profetas de trigo en dos lugares en donde Dios está hablando. En el versículo 25, Dios habla de las palabras que usan los profetas de paja: «He oído lo que dijeron aquellos profetas que en mi nombre profetizan mentira, diciendo: "¡He soñado, he soñado!"». Luego, en el versículo 28, Dios habla nuevamente de los profetas que sueñan: «El profeta que tenga un sueño, que cuente el sueño; pero el que tenga mi palabra, que hable mi palabra con fidelidad».


La principal diferencia para mí en este pasaje es que los profetas de paja hablan sus propias palabras y no la palabra de Dios. Su interés es complacer a los que están en el poder y tener poder también. Por eso usan palabras como «he soñado». Quizás la frase completa es «He soñado que Dios me decía…». Sin embargo, el verdadero profeta, el profeta del trigo es el que inicia el mensaje con «Dios dice» como vemos en este pasaje. Jeremías no es el que está hablando. Es Dios.


Robert A. Radcliff, un pastor metodista y compañero de trabajo afirma en su comentario sobre este pasaje que el mayor error que comete un profeta de paja es tratar de poner a Dios en una cajita, porque sus sueños agradables contienen solo «el engaño de sus propios corazones» (v. 26), en lugar de las duras verdades que Jeremías sabía que la gente necesitaba escuchar. Sus palabras, por tanto, son de baja calidad y poco saludables.


La respuesta de Dios a los profetas de paja, según el Dr. Christopher Davis en su comentario a este pasaje, es denunciar sus pecados:

  • los falsos profetas y sacerdotes quebrantan el corazón de Dios e incomodan a su verdadero profeta,

  • llenaron la tierra de adulterio,

  • abusaron de su poder,

  • fueron profanos, inmundos, corruptos e impíos,

  • son culpables de idolatría e hipocresía,

  • predicaron mensajes engañosos

  • y ministran bajo falsa autoridad.


Cada película que he visto tiene esta advertencia al final: «Cualquier similitud con personas reales, vivas o muertas es pura coincidencia». Pero lo cierto es que seguimos viendo que sí hay profetas de paja y profetas de trigo en nuestros días… y la iglesia tiene que responder a la pregunta: «¿Qué tiene que ver la paja con el trigo?» con un inequívoco: nada. La paja y el trigo no deben tener nada que ver la una con el otro.


La definición de un profeta

En una conversación entre Kenyatta Gilbert y Walter Brueggemann sobre el llamado profético en 2018, Brueggemann define lo que es para él un profeta:

Creo que un profeta es alguien que trata de entender el mundo como si Dios estuviera verdaderamente activo en él. Y eso significa, por un lado, el identificar aquellas partes de nuestro orden mundial que son contradictorias con Dios, pero por otro lado, esto significa hablar sobre la voluntad y el propósito que Dios tiene para el mundo que de hecho llegará a buen término. incluso por medio de circunstancias que no podemos imaginar.

Luego, Brueggemann le pregunta a Gilbert sobre su propia definición.

Un profeta es alguien que ve que esto no es todo lo que hay, pero que está dispuesto a enfrentar el hecho de que estamos en un aprieto y solo si somos colaboradores y colaboradoras con Dios, podemos movernos en la dirección de una comunidad amante.

C. Es interesante ver cómo se conectan estas dos definiciones, una de un hombre blanco de mayor edad y otra de un hombre negro más joven. Ambos reconocen que el mundo no está donde Dios quiere que esté. Si ese fue el caso en 2018, podemos dar fe de que así es en el 2022. Ambos reconocen que los seres humanos que son proféticos, son los que pueden identificar que el mundo está en aprietos, y que Dios nos llama a alzar la voz, para anunciar la voluntad y el propósito de Dios para que el mundo se mueva en dirección a ser una comunidad amante. Brueggemann piensa que la labor profética es una combinación de juicio y esperanza. Y, en mi humilde opinión, cualquier profeta que habla de una cosa sin la otra es un profeta de paja. La esperanza se convierte en nuestros propios sueños cuando no reconoce los problemas del mundo y nuestra pecaminosidad al causarlos. El juicio también se convierte en nuestros propios sueños cuando creamos una rutina que lo que hace es ver la paja en el ojo de otra persona sin prestar atención a la viga en nuestro propio ojo.


Al ver las noticias puedo entender que estamos en problemas. Los profetas de paja nos rodean. Sin embargo, necesitamos continuar entendiendo el mundo como si Dios estuviera realmente activo en él. Necesitamos alzar nuestras voces para denunciar aquellas partes de nuestro orden mundial que son contradictorias a Dios. Necesitamos continuar hablando sobre la voluntad y el propósito que Dios tiene para el mundo, creyendo que realmente llegarán a buen término en formas que tú y yo no podemos imaginar. El juicio y la esperanza son de hecho el alimento que este mundo necesita. Necesitamos más profetas de trigo. Que Dios nos ayude a ser así... dondequiera que estemos, dondequiera que hablemos, dondequiera que actuemos. Recuerden que Dios siempre está cerca, y no es y nunca será un Dios lejano. Amén.

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