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  • Foto del escritorMarissa Galvan

A FALTA DE PAN GALLETAS: 6 de agosto, 2023



Mateo 14:13-21

13 Al oírlo, Jesús se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado. Cuando las multitudes oyeron esto, lo siguieron a pie desde las ciudades. 14 Cuando Jesús salió, vio la gran multitud y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que entre ellos estaban enfermos. 15 Al atardecer, sus discípulos se acercaron a él y le dijeron: —El lugar es desierto, y la hora ya avanzada. Despide a la gente para que vayan a las aldeas y compren para sí algo de comer. 16 Pero Jesús les dijo: —No tienen necesidad de irse. Denles ustedes de comer. 17 Entonces ellos dijeron: —No tenemos aquí sino cinco panes y dos pescados. 18 Él les dijo: —Tráiganmelos acá. 19 Luego mandó que la gente se recostara sobre la hierba. Tomó los cinco panes y los dos pescados y, alzando los ojos al cielo, los bendijo. Después de partirlos, dio los panes a sus discípulos, y ellos a la gente. 20 Todos comieron y se saciaron, y se recogieron doce canastas llenas de lo que sobró de los pedazos. 21 Los que comieron eran como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.



Antes del sermón, tuvimos el tiempo de la niñez en donde escucharon el libro Cotorras sobre Puerto Rico de Susan L. Roth (Autora) y Cindy Trumbore (Autora). Aquí está el libro, leído en voz alta (en inglés) por el Sr. Alicea. El enlace le llevará a la versión en español del libro.


Inspiración del sermón: Coquita

Al principio de la semana, mi mamá me dio una sorpresa. A alguien en Puerto Rico se le ocurrió la idea de que como aquí en los Estados Unidos teníamos el "elf on the shelf", se debía crear algo llamado «el jibarito de la cajita», para que la niñez de la diáspora recordara su identidad como boricuas (puertorriqueños). El juguete tuvo tanto éxito que luego crearon otros miembros de la familia: abuelito, abuelita, un gallo… y una cotorra puertorriqueña. Coquita, el nombre que le puse a la cotorra, se quedó en el Centro Presbiteriano… pero antes de que decidiera quedarse, me dijo de qué debía hablar hoy.


A falta de pan, galletas

Déjenme explicar. La historia de Jesús alimentando a más de cinco mil personas es familiar, tan familiar que es un milagro mencionado en todos los Evangelios. Clifton Kirkpatrick dice que la historia es una inspiración para la comunidad cristiana porque nos enseña el corazón mismo del mensaje del evangelio y es una profunda fuente de esperanza e inspiración para las personas cristianas que buscan ser fieles al lidiar con grandes obstáculos.


La historia, según Kirkpatrick, tiene tres lecciones importantes:

  • Dios es amor. La compasión debe ser lo que nos mueva en nuestras vidas como personas cristianas. Las acciones de Jesús siempre fluyen de la compasión. Cuando ve a la gente necesitada, actúa para suplir esa necesidad.

  • Ejercer el discipulado es una gran responsabilidad que Dios nos ha encomendado. Él señala que inicialmente Jesús no alimentó a la multitud. Él les dice a los discípulos que lo hagan. Debemos ser el cuerpo de Cristo. Y eso es algo que debemos tener en cuenta, siempre.

  • Y por último, debemos recordar que cuando más lo necesitemos, Dios nos dará el poder para obrar por el bien del mundo… aún al enfrentar situaciones que no tenemos la seguridad de poder manejar. Cuando los discípulos trabajaron juntos, tuvieron más que suficiente.


Mientras pensaba en el sermón y miraba a Coquita en mi oficina, recordé la historia que acaban de escuchar sobre las cotorras. Mis abuelos estaban en Puerto Rico cuando Estados Unidos lo invadió. Mi mamá y yo estábamos en Puerto Rico cuando pasó el huracán Hugo, y estoy muy consciente de los esfuerzos para salvar a las cotorras. Crecí en un momento en que sus gritos… iguaca… eran cada vez menos frecuentes. Pero como escucharon, fue gracias al gran esfuerzo de las cotorras por sobrevivir a todas estas circunstancias que podían terminar con sus vidas y al arduo trabajo de la comunidad científica y de otras personas de Puerto Rico que los niños y niñas pueden escuchar los gritos de las cotorras en toda la isla. Una amiga dijo que podía escucharlas en Aguadilla, que está lejos de El Yunque (Bosque Nacional del Caribe), el lugar donde suelen vivir.



Lo milagroso para mí fue que cuando sostuve a Coquita en mi mano, y apreté suavemente su pecho para escucharla hablar (el juguete tiene una caja de voz con varias frases grabadas), la primera frase que dijo fue: «a falta de pan, galletas» una frase puertorriqueña que significa que nos debemos arreglar con lo que tenemos. Siempre hay algo que se puede usar para sobrevivir. Siempre hay algo más para dar.


Arreglándote con lo que tienes

En algún momento, parecía imposible salvar a la cotorra puertorriqueña. En algún momento, estoy segura de que los discípulos se quedaron asombrados cuando Jesús invitó a toda la gente a comer, y luego decidió que los discípulos eran los que necesitaban conseguir comida para la comunidad. ¡Imposible! «No tenemos aquí sino cinco panes y dos pescados».


Sin embargo, la compasión de Jesús no tiene límites. Su compasión convierte los «No tenemos aquí sino cinco panes y dos pescados» en «Tienen cinco panes y dos peces… y puedes hacer mucho con eso». Eso funciona. Eso es suficiente.


Esta es una enseñanza que no es nueva. La compasión y el sacrificio de las personas que no tienen mucho pueden enseñarle mucho al 1% de las personas en este mundo que poseen 46% del mismo.


La compasión de Jesús cambia el «quiero más» por «puedo dar más». Su compasión nos da una nueva visión que nos lleva de mirar lo que nos falta a ver lo que tenemos y compartirlo.


Jesús mira a la multitud. Jesús mira hacia el cielo. Jesús bendice los panes. No necesitamos tener más detalles sobre cómo ocurre el milagro. Al evangelista no le importa. Lo que le importa es que las personas son alimentadas, que Dios las ama y que nos llama a la tarea de hacer lo mismo.


Haz esto en mi memoria

Al participar en la comunión hoy, repetiremos palabras que han sido dichas durante siglos: «Hagan esto en memoria de mi». La comunión es nuestro recordatorio mensual o incluso semanal de las lecciones del milagro de Jesús:

Dios ama y cuida a toda la creación... incluso a las cotorras en una pequeña isla tropical.

  • Dios nos llama a ser discípulas y discípulos y a seguir las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, hijo de Dios.

  • Y como dice Kirkpatrick:

Dios nos promete en el Espíritu Santo que el poder del amor de Dios puede abrirse paso incluso en los lugares más improbables cuando nos unimos en discipulado fiel que busca las buenas intenciones de Dios para nuestro mundo.

Si no tienes pan, reparte galletas. Si no tienes dinero, da de tu tiempo. Y si no tienes tiempo, ¡da dinero! Pero aprende la lección: ejercita tu compasión, porque Dios en Jesucristo tiene y siempre tendrá compasión de ti. Mira a tu alrededor y nota la necesidad que te rodea. Ora a Dios, agradeciéndole por su presencia y confía en la fuerza y la imaginación de Dios para ver lo que puedes dar... y dalo. Haz esto… en memoria de aquel que dio su vida por ti. Y recuerda la esperanza y el ejemplo que viene con el grito... ¡IGUACA!


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